En el trabajo con infancia y adolescencia es importante tener en cuenta que, muchas veces, no son ellos quienes piden ayuda. Por eso, el acompañamiento comienza escuchando con cuidado, creando un espacio seguro y comprendiendo su mundo, su contexto y la etapa vital en la que se encuentran.
El proceso terapéutico se realiza en coordinación con la familia, entendiendo que el entorno es una parte fundamental del cambio. Trabajo de manera conjunta, acompañando tanto al menor como a quienes le cuidan, para favorecer ajustes respetuosos y sostenibles en su día a día.